viernes, julio 14, 2006

Capítulo 5º - La búsqueda de respuestas

De milagro esquivó un gato que se cruzó en la carretera. Las lágrimas casi no le dejaban ver el camino. Le vinieron a la mente demasiadas cosas malas que creía olvidadas después de esos días de libertad, de estar sola y de encontrarse consigo misma. Se le vino el mundo abajo, la casa de su tía Manuela era su refugio, el sitio dónde sentirse especial y querida. A partir de ahora ningún lugar le iba a traer la calma y tranquilidad que tanto necesitaba.

Sin saber cómo, llegó a su casa. Cogió el teléfono, pero de repente se sintió sin ganas de hablar. ¿A quién llamar? ¿Cómo contar lo que había descubierto? Empezó a dar vueltas por la casa, intentado buscar un pensamiento positivo que le hiciera olvidar las imágenes desagradables que le venían una vez y otra a su cabeza. Jorge y Manuela... Manuela y Jorge... Jorge y Manuela... Gritaba, lloraba: No puede ser!!! De repente le vinieron unas grandes arcadas. Le daban asco!!Llegó cómo pudo al lavabo y vomitó hasta quedar rendida. Se quedó allí apoyada en la pared, llorando y llorando, pero con menos fuerza, hasta quedar medio dormida; no tuvo fuerza para levantarse.

Unas horas más tarde un ruido la despertó, le costó descubrir que era la música de su móvil. Alguién la llamaba y aunque su cuerpo parecía que le impedía levantarse, consiguió arrastrarse unos metros. Aún así el esfuerzo no sirvió de nada, la persona que llamaba se cansó de esperar y colgó. Un esfuerzo más y logró levantarse del suelo para ir a ver quién la había llamado. Había sido Juan. ¿Por qué la había llamado? Continuaba sin querer saber nada de nadie, pero aún así le llamó, se inventaría cualquier excusa para quitarselo rápido de encima. Sólo quería dormir y olvidar todo lo que le estaba pasando.

- Hola María - contestó Juan al otro lado del teléfono. Estaba preocupado por ti, te ví mal hoy en el trabajo.
- .... - no podía contestar, de golpe algo en la garganta no le dejaba articular palabra.
- ¿María? - dijo Juan con una voz de gran preocupación.
- No pasa nada... estoy bien Juan.
- María, sé que no estás bien. Entiendo que por teléfono es difícil hablar. ¿Quieres que me acerque a tu casa? - dijo con un poco de miedo temiendo una negativa.
- Juan no es un buen momento -dijo en un tono que no convencería a nadie de nada. Bueno, quizás si que necesito contar lo que me ha pasado - añadió María sabiendo que, dijera lo que dijera, no conseguiría hacer canviar de opinión a Juan.
- En un momento estoy aquí.

No pasó mucho tiempo desde que Juan colgó el teléfono y el sonido del timbre de la puerta en casa de María. Ella se había quedado sentada en el sofá, mirando al infinito y dejando pasar el tiempo. No se preocupó ni por un momento que Juan la viera en ese estado. Todo le importaba una mierda.

- Hola María, estoy preocupado. No hubiera podido dormir si no me hubieras dejado venir a verte.
Volvieron a salirle lágrimas con mucha más fuerza que antes quizás. No pudo evitar abrazarle, olvidándose por un momento de su dolor, cómo si puediera pasarselo a él. Juan le ayudó a sentarse, sin dejar de abrazarla e intentado que se calmara un poco. Pasó mucho tiempo antes que ella pudiera hablar. Le contó lo que había visto, cómo se había sentido y, de golpe, le pareció que sus problemas tenían solución. Juan era una buena persona, sabía escuchar y calmar a la gente. Le obligó a tomarse una infusión y una pastilla para dormir.
- ¿Juan, puedes quedarte conmigo hasta que me duerma? - dijo María, olvidándose por un momento de lo que pudiera decir algún vecino si le veía salir de allí. Desde la separación era el centro de sus miradas.
- Claro que sí, si quieres me quedo a dormir en el sofá.
- No, no. No quiero molestarte más, sólo es que me da miedo dormirme sin nadie al lado. Mañana te llamo. Gracias por todo. Yo no quería que me vieras así - iba diciendo María mientras se le iban cerrando los ojos.

Se quedó con ella hasta que la vió dormida del todo. No quería dejarla en el sofá, quizás cogería frió. La llevó en brazos a la cama. Aún sabiendo que no era el momento ni la situación correcta para ver romanticismo en todo eso, no pudo evitar sentirse contento de poder tenerla toda para él. Nunca se lo había dicho, pero la amaba profundamente. Antes estaba Jorge, y ahora no era el mejor momento para declararle su amor. La dejó en la cama y mientras le echaba una manta por encima no pudo evitar besarla en los labios...

Le toca escribir a --> martxoso

3 Comments:

At sáb jul 15, 11:53:00 p. m., Blogger lahijadelchaman said...

jope que me distrajo martxoso y no te puse ningun comentario, pero me encanto tu parte de la historia.
Cada dia se complica mas no??? ufffffff esta interesantisimo y con mucha intriga, porque ser otra persona la que sigue con la historia , nadie sabe que es lo que va a suceder.
De momento aunque habeis seguido un hilo, la verdad es que cada uno ha escrito un capitulo diferente a los demas.
Estoy intrigada, entusiasmada y a la espera del proximo capitulo.
Un beso y gracias.

 
At dom jul 16, 05:48:00 p. m., Blogger Alex said...

Impecablemente escrito, Heaway...me ha gustado mucho tu capítulo. Lo que "no te perdono" (es un decir) es que no soluciones el asunto de Manuela y María...o de Tormenta y Kaotika que es lo mismo. Cobaaarrrrrrdeeeeeeeeee, jarlllllll. Jajajaja.
Un petó.

 
At mar jul 18, 05:56:00 p. m., Blogger maliZiakiss.com said...

Me gusta muchisimo y más aún tu blog, me habría gustado entrar antes en él pero tuvo que nacer un cuento para descubrirlo.......

¡¡enhorabuena¡¡

 

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