viernes, septiembre 29, 2006

Las alas son para volar

Este cuento va dedicado a una persona que está en un cruce de caminos en este momento, pero supongo que puede ayudar a otras personas que también lo estén. Es de Jorge Bucay, espero que sirva para algo.
Cuántas veces nos hemos quedado parados ante al intento de hacer algo nuevo, de intentar algo que en realidad estamos deseando pero, nos hemos quedado quietos pensando......¿qué pasará?, ¿y si nos equivocamos?....¿no será mejor no intentarlo ?

Cuando el pajarillo se hizo mayor, su padre le dijo: "Hijo mío, no todos nacemos con alas. Si bien es cierto que no tienes obligación de volar, creo que sería una pena que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado"-Pero yo no sé volar- contestó el hijo.-Es verdad… - dijo el padre. Y, caminando, lo llevó hasta el borde del abismo de la montaña.-¿Ves, hijo? Éste es el vacío. Cuando quieras volar vas a venir aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y, extendiendo las alas, volarás.El hijo dudó.-¿Y si me caigo?-Aunque te caigas, no morirás. Sólo te harás algunos rasguños que te harán más fuerte para el siguiente intento- contestó el padre.El hijo volvió al pueblo a ver a sus amigos, a sus compañeros, aquellos con los que había caminado toda su vida. Los más estrechos de mente le dijeron: "¿Estás loco? ¿Para qué? Tu padre está medio loco… ¿Para qué necesitas volar? ¿Por qué no te dejas de tonterías? ¿Quién necesita volar?".Los mejores amigos le aconsejaron: "¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba a tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol. Pero… ¿desde la cima?". El joven escuchó el consejo de quienes le querían. Subió a la copa de un árbol y, llenándose de coraje, saltó. Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero, desgraciadamente, se precipitó a tierra.Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre. -¡Me mentiste! No puedo volar. Lo he probado y ¡mira el golpe que me he dado! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno. -Hijo mío- dijo el padre -. Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas: necesitas cierta altura antes de saltar. Para volar hay que empezar asumiendo riesgos. Si no quieres, lo mejor quizás sea resignarse y seguir caminando para siempre.

viernes, septiembre 22, 2006

La muerte

Lo siento a todos los que leeis mi blog por no escribir demasido últimamente. La verdad es que tengo poco tiempo libre ahora y encima madrugo, así que entro a ratitos para leer un poco cuatro cosas y marcho.
Ayer vi en el cine una peli que hablaba de la muerte en cierta forma, de las injusticias y de las aberraciones que somos capaces de realizar los seres humanos. No me gusta hablar de política y no voy a denunciar ahora algo que para mi es evidente que fue una injusticia... por eso he acabado pensando en la muerte.
He encontrado por una libreta perdida una cita de un tal señor Tomás de Kempis (que no sé quién era pero tiene mucha razón), aquí os la dejo:

"Condúcete siempre como si mañana hubieras de morir, y algún día tendrás razón"

sábado, septiembre 16, 2006

No más lágrimas


Conozco a una persona que está triste estos días. La gente ha marchado y a ella le cuesta entender los "no-motivos". Siempre hay un motivo para todo, lo que no siempre se nos explica como tocaría. Pero bueno la vida ya es eso, ¿no? Vamos y venimos y no podemos pararlo.

Hoy conoces a una persona, parece que la relación será para siempre, pero no es así. Y cuando esa persona desaparece de nuestras vidas nos da pena muchas veces. También hay gente que nos alegramos de perder de vista! jajaja.

Lo que no me gusta es que esta persona esté triste por la marcha de algunas personas. Quizás ella también desapareció para algunas. Siempre pensamos: no es lo mismo, pero quizás si que lo es. Otra persona puede estar también llorando por nuestra huída o desaparición. Lo que es bonito pensar es que quizás algún día volveremos a reencontrar a esos que un día marcharon. Y yo vivo con esa esperanza, o al menos pienso que al día siguiente conoceré a alguien que me recuerda a lo que tuve con esa anterior persona. No somos sustituibles, pero los sentimientos siempre son los mismos. Querer y que nos quieran.

No quiero que llores, piensa en todo lo bonito de la persona que no está. Quédate con eso y intenta no pensar qué pasó o que dejó de pasar. Además que no tienes tu la culpa de lo que la pasa al resto de la gente. Sonríe y sé la persona tan vital que conozco. UN ABRAZO BIEN FUERTE.

sábado, septiembre 09, 2006

Hacer infeliz a alguien

La última vez que escribí, dije que a veces hacer feliz a una persona no era tan difícil.
Hoy digo que con la misma facilidad podemos hacer infeliz a alguien.
¿Cuantas veces decimos palabras totalmente opuestas para hacer daño a alguien que queremos?
En vez de decir: "necesito un abrazo tuyo", decimos cualquier bestialidad que significa todo lo contrario. Por tanto, conseguimos el efecto contrario de lo que queríamos conseguir, nos sentimos mal, tenemos delante a una persona decepcionada o enfadada, nosotros continuamos con la misma necesidad que teníamos y para colmo, a lo mejor nos sentimos peor.
Ojala este error humano consiguieramos solucionarlo algún día. Que "te necesito" quiera decir lo mismo que significa y no tuvieramos que gritar o decir idioteces.