lunes, febrero 26, 2007

Cuando lo fácil se convierte en difícil

En más de una ocasión todo va sobre ruedas. Parece que nada va a salir mal, y en cuestión de unos minutos todo se va a pique. Yo me siento así algunos días en el trabajo. Aunque ponga toda mi buena voluntad no puedo frenar lo que va a pasar. El teléfono no para, mis compañeras sufren ataques de amnesina continuos, a nuestro jefe le da por marear por las chorradas más inimaginables, etc. En momentos así me gustaría parar el tiempo y volver a empezar el día. Cosa imposible, lo sé, pero estaría bien. Sería genial poder pararlo todo y desaparecer unas horas. Pero estoy en Barcelona, no en Eureka... que se le va a hacer.

jueves, febrero 22, 2007

Las cosas sencillas

Me apetecen las cosas sencillas hoy.


domingo, febrero 11, 2007

Salir a la calle

Algunos días nos apetece salir a la calle y mezclarnos con gente desconocida. Todo el mundo nos parece bueno y ver la cara de gente diferente a cada minuto nos da fuerza para continuar con nuestras cosas. Desde que estoy en Barcelona, eso de encontrarme tanta gente diferente a lo largo del día muchas veces me cansa. Busco por la mañana en mi ruta hacia el trabajo, caras conocidas, con las que nunca me saludaré ni diré nada, pero que me hacen sentirme segura. Todos vamos al mismo sitio a esas horas, unos al trabajo, otros a llevar a los niños al colegio, etc.
Otros días en cambio, no nos apetece ver a nadie y nos encerramos en nuestra casa. Sabemos que allí no va a entrar nadie desconocido. Ayer era un día de esos en los que tenía ganas de salir a la calle y ver gente diferente. Pero no pudo ser. Estube medio enferma y tuve que quedarme en la cama. Salí un momento para ir al médico, pero odié profundamente a todo el mundo porque me miraban raro. Llevaba escrito en la cara que no me encontraba bien y supongo que por eso me miraban.
Hoy tampoco podré salir, y una semana más volveré a quedarme sin ver a gente diferente. Mañana las caras que me acompañaran serán las de cada día. Lucharé para que la semana que viene no sea así, y pueda ver a gente nueva. O quizás el otro fin de semana seré yo la que decidiré encerrarme en mi casa y vivir en mi mundo. Total que nunca estamos contentos con lo que tenemos, ¿no?

jueves, febrero 08, 2007

La evidencia

Muchas veces no sabemos lo que los otros piensan de nosotros, a veces lo dejan ver, no lo pueden esconder. Algunas veces es una verdad a gritos y nos lo dicen a la cara. No siempre de la mejor manera claro. Si es algo bueno lo tomamos como un piropo, si es algo malo nos cuesta más aceptarlo, o simplemente no nos afecta lo más mínimo.
Lo que está claro es que nos gustaría, más de una vez, meternos en el cerebro de alguna persona para poder saber la verdad y toda la verdad. Algunos me diran que a veces mejor no saber la verdad, pero yo me niego, la defiendo por encima de todo. Y creo que para que la vida funcione es importante. Una verdad a medias puede hacer tanto daño como una mentira. Así que nada de mentiras piadosas ni piropos a medio decir, toda la verdad y nada más que la verdad.
Y cuando algo es evidente hay que tener suficiente valor para aceptar esa verdad que tenemos delante de los morros.