Marchar, dejar atrás, volver a empezar
Al salir de casa, durante unos segundos, tenemos que recordar a dónde nos dirigimos. Hemos de buscar una ruta, a veces la más corta, para llegar al sitio en cuestión. Con la vida pasa al revés, queremos llegar, pero estamos continuamente buscando la ruta más larga para llegar lo más tarde posible, al sitio dónde seguro todos acabaremos: la muerte.


A veces me da por cocinar y no saldría en todo el día de la cocina. Lo que más me gusta hacer son pasteles, y eso que a mi no me gustan demasiado. Me gusta cocinar porque me relaja, me gusta probar nuevas recetas y sobretodo me gusta ver como la gente se lo come. Supongo que a cualquier cocinero le gusta verse recompensado por las horas de trabajo. La lástima es que puedes estar horas y horas cocinando, y luego en un plis-plas la gente ya se lo ha comido. Pero bueno, a mi si la gente se lo pasa bien no me importa.
Os dejo este aquí por si alguien tiene hambre para merendar, no os la comais toda, dejad para el resto (mira que os conozco! cuando veis chocolate no podeis para, ¿eh?)